Miami
Trump llevó la cuestión Malvinas a su pulseada con el Reino Unido y Milei buscó capitalizarla
Según BAE Negocios, una filtración del Pentágono derivó meses después en advertencias públicas de Donald Trump sobre la posición de Estados Unidos frente al conflicto por las islas. El Gobierno argentino leyó ese giro como una oportunidad para reforzar su reclamo.
La disputa por las Malvinas quedó atravesada por la tensión entre Estados Unidos y el Reino Unido, a partir de una secuencia que, según reconstruyó BAE Negocios, comenzó con la difusión de un correo interno del Pentágono y terminó con declaraciones públicas de Donald Trump.
De acuerdo con ese medio, el mensaje que trascendió el 24 de abril incluía posibles represalias contra aliados que no habían acompañado las operaciones de Washington contra Irán. Entre las variantes evaluadas figuraba revisar la posición estadounidense sobre el reclamo británico en las islas como forma de presión sobre Londres.
BAE Negocios señaló que no se trataba de una definición formal de la Casa Blanca, pero la filtración alcanzó para generar una reacción británica. El gobierno del Reino Unido ratificó entonces que su postura sobre las islas no cambiaría y rechazó condicionamientos para sumarse a la guerra contra Irán.
El artículo remarcó además que Estados Unidos reconoce la administración británica del archipiélago, pero no adopta formalmente una posición sobre la soberanía y sostiene que la cuestión debe resolverse por vía diplomática entre la Argentina y el Reino Unido. Aun así, recordó que Washington apoyó a Londres durante la guerra de 1982 y luego mantuvo respaldo diplomático frente a iniciativas internacionales favorables al reclamo argentino.
Siempre según BAE Negocios, la prensa británica reflejó primero desconcierto y luego preocupación. Mencionó que The Independent presentó la filtración como una amenaza vinculada al conflicto con Irán y recogió críticas del almirante Alan West. También indicó que The Sun dio espacio a cuestionamientos de veteranos de guerra, mientras que The Guardian puso el foco en el deterioro de la relación entre Washington y Londres. Más adelante, agregó que The Telegraph informó que funcionarios del Pentágono advertían sobre una eventual revisión de la postura estadounidense si el Reino Unido no reforzaba su gasto militar y su cooperación con Estados Unidos.
La presión dio otro paso cuando Trump habló en público. Según la reconstrucción de BAE Negocios, el 31 de agosto el presidente estadounidense dijo que siempre revisaba todas las posiciones al ser consultado sobre una eventual modificación de la política de Washington. Esa respuesta llevó al primer ministro británico, Andy Burnham, a reafirmar el control del Reino Unido sobre las islas.
El 3 de septiembre, en una entrevista con GB News citada por ese medio, Trump evitó asegurar ayuda estadounidense ante un eventual conflicto por Malvinas y relacionó esa posibilidad con la falta de apoyo británico durante la guerra contra Irán. También cuestionó la capacidad del Reino Unido para desplegar fuerzas a gran distancia.
Más tarde, durante una visita a Dublín, Trump definió la disputa como un “desastre potencial”, dijo que la Argentina y el Reino Unido estaban enfrentados y se mostró dispuesto a intervenir como mediador, según consignó BAE Negocios. El medio añadió que no hubo un cambio formal de política en Washington, pero sí una utilización explícita del tema como herramienta de presión sobre Londres.
En ese contexto, el Gobierno argentino buscó aprovechar la situación. El 4 de septiembre, Javier Milei afirmó que soplaban “vientos de cambio” favorables al reclamo argentino y sostuvo que Estados Unidos revisaba su posición por considerar a la Argentina un socio confiable y estratégico, de acuerdo con BAE Negocios.
El Presidente anunció sanciones contra empresas ligadas a la explotación de hidrocarburos sin autorización argentina, anticipó una reforma legal para ampliar penalidades y confirmó el envío al Congreso de una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. También habló del refuerzo del presupuesto militar y del avance de la Base Naval Integrada de Ushuaia.
La respuesta británica fue ratificar su postura. Según BAE Negocios, el ministro de Defensa Wes Streeting sostuvo que el compromiso del Reino Unido con las islas era “absoluto e inquebrantable” y afirmó que las fuerzas desplegadas seguían listas para defenderlas.
Hasta ahora, la ofensiva argentina no modificó la neutralidad formal de Washington ni derivó en un reconocimiento de la soberanía argentina. Pero, según el análisis del medio, la cuestión Malvinas pasó a ocupar un lugar distinto dentro de la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido, en medio de la discusión por Irán, la OTAN y el gasto militar.
Fuentes
Sobre esta nota. Redactada por El Notero con asistencia de inteligencia artificial, a partir de lo publicado por el medio citado. El Notero no hizo reporteo propio sobre este hecho.





