Miami
Universidades de Estados Unidos rebautizan áreas de diversidad ante la presión política
Instituciones públicas y privadas empezaron a reemplazar términos como diversidad e igualdad por otros como comunidad o bienestar. Según un análisis citado por ABC España, la ofensiva republicana redujo parte del gasto y los cargos, pero en muchos casos las estructuras siguieron activas con otros nombres.
Las universidades de Estados Unidos están modificando el nombre y la organización de sus oficinas de diversidad, igualdad e inclusión en medio de una ofensiva política y legislativa contra esos programas. Según informó ABC España a partir de un análisis de The Economist, muchas casas de estudio optaron por quitar de sus estructuras palabras como “diversidad” o “igualdad” y reemplazarlas por otras como “comunidad”, “cultura” o “bienestar”.
Entre los casos mencionados, la Universidad George Washington reemplazó su Oficina de Diversidad, Igualdad y Compromiso Comunitario por una Oficina de Comunidad, Cultura e Inclusión. También la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign renombró su Oficina de Diversidad, Igualdad e Inclusión como Oficina de Acceso, Derechos Civiles y Comunidad.
De acuerdo con Chronicle of Higher Education, desde 2023 se presentaron más de 150 proyectos de ley estatales contra programas de diversidad en campus universitarios. ABC España señaló además que 34 iniciativas en 19 estados ya se convirtieron en ley. En ese contexto, Donald Trump incrementó la presión con órdenes para desmantelar programas de este tipo en el gobierno federal y con amenazas de retirar fondos a universidades que los mantengan.
El artículo describe tres respuestas de las universidades. Algunas resistieron abiertamente, como Harvard, que rechazó exigencias de la Casa Blanca vinculadas con la continuidad del financiamiento federal. Otras ratificaron públicamente su apoyo a estos programas. Y una tercera vía, que aparece como la más extendida, consistió en reorganizar oficinas y cambiar denominaciones sin desarmar por completo las funciones previas.
En Texas, tras la aprobación en 2023 del proyecto de ley del Senado n.º 17, la Universidad de Texas en Austin dijo haber despedido a 49 trabajadores, mientras que la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios contabilizó 62. Jay Hartzell, entonces rector, afirmó que los fondos destinados a esas áreas serían reasignados a docencia e investigación.
Según The Economist, el impacto sobre el personal fue más limitado de lo que sugiere el debate político. En la Universidad Estatal de Ohio, antes de la entrada en vigor del proyecto de ley del Senado n.º 1 en 2025, había más de 150 empleados vinculados a diversidad, con un costo anual de unos 11,2 millones de dólares. Luego, esos puestos y departamentos casi desaparecieron, pero casi cuatro de cada cinco empleados siguieron en nómina con nuevos cargos o en otras áreas, y el costo de personal bajó 14%.
En el sistema de la Universidad de Carolina del Norte, añadió The Economist, unas 69 personas vinculadas a esas funciones tuvieron cambios de cargo o de departamento después de una revisión de política aprobada en mayo de 2024. Allí la plantilla casi no se movió y los salarios se redujeron 5%.
El senador de Ohio Jerry Cirino, impulsor de una de las prohibiciones, sostuvo que varias instituciones cambiaron títulos y nombres de departamentos, pero que la práctica continúa con otra denominación. En el mismo sentido, Emelyn A. de la Peña, presidenta de la Asociación Nacional de Responsables de Diversidad en la Educación Superior, afirmó que en algunos casos cambió el lenguaje de cara al público, aunque el trabajo de fondo sigue siendo muy parecido.
ABC España también consignó que los legisladores buscan endurecer los controles. Texas creó la figura de un defensor del pueblo con capacidad de investigar infracciones y recomendar la suspensión de fondos. En Ohio se propuso exigir pruebas de que el personal reasignado realiza tareas sustancialmente distintas. Y en Tennessee se presentó un proyecto para impedir que cualquier departamento cumpla funciones de una oficina de diversidad, sin importar cómo se llame.
Para Isaac Kamola, de la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios, los cambios cosméticos no alcanzarán para frenar los ataques conservadores. Según esa visión, la disputa por estos programas ya forma parte de una batalla política más amplia dentro de la educación superior estadounidense.
Fuentes
Sobre esta nota. Redactada por El Notero con asistencia de inteligencia artificial, a partir de lo publicado por el medio citado. El Notero no hizo reporteo propio sobre este hecho.





