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Brasil aparece entre los pocos países con un fuero especial tan amplio para autoridades
Un relevamiento de Folha de S.Paulo sobre 86 países ubicó a Brasil entre las excepciones por la amplitud de cargos alcanzados por ese régimen. El debate volvió a tomar fuerza en medio de la crisis interna del Supremo Tribunal Federal.
En medio de la crisis en el Supremo Tribunal Federal de Brasil, el alcance del fuero especial volvió al centro de la discusión institucional. Según un análisis publicado por Folha de S.Paulo, se trata de una figura poco frecuente en las Américas y en Europa, y casi ningún país la aplica a una cantidad de cargos tan amplia como la brasileña.
En Brasil, el STF debe juzgar causas que involucren a los 513 diputados, los 81 senadores, el presidente de la República, el vice, ministros de Estado y miembros de tribunales superiores. El Superior Tribunal de Justicia interviene en expedientes sobre gobernadores, jueces de segunda instancia, integrantes de tribunales regionales y miembros del Ministerio Público que actúan ante cortes superiores. Además, algunos jueces y fiscales son juzgados por tribunales regionales federales, mientras que los intendentes y la mayoría de los promotores y procuradores quedan bajo tribunales de justicia estaduales.
De acuerdo con un estudio de la Cámara de Diputados citado por Folha de S.Paulo, en 2021 había casi 60 mil personas en 40 tipos de cargos de los tres niveles de gobierno y de los tres poderes alcanzadas por el fuero especial por prerrogativa de función.
El relevamiento del diario sobre 86 países indicó que el 60% no contempla ningún mecanismo de ese tipo. En ese grupo figuran Estados Unidos, México, Argentina, Reino Unido, Alemania, India y Japón. Otro 18% lo reserva solo para las máximas autoridades; un 11% lo extiende a altas autoridades y parlamentarios; y apenas ocho países, equivalentes al 9%, también lo aplican a autoridades locales, como intendentes y gobernadores. En Europa, según ese análisis, solo España tiene un esquema tan amplio como el brasileño.
La publicación también remarcó que el fuero especial no es lo mismo que la inmunidad parlamentaria, presente en casi todo el mundo. Incluso en países sin fuero, suele exigirse autorización del Poder Legislativo para avanzar con procesos penales, investigaciones o arrestos contra legisladores o altas autoridades.
Entre las voces críticas citadas por Folha de S.Paulo, Orlando Belém, procurador de Justicia del Ministerio Público de Río de Janeiro, sostuvo que el modelo brasileño conserva una lógica protectora y que su amplitud empuja al STF a intervenir cada vez más en asuntos políticos. A su juicio, concentrar tantos casos en una instancia única y sin apelación potencia la politización judicial.
La nota también recogió una mirada distinta del politólogo Zachary Elkins, de la Universidad de Texas en Austin, quien consideró que un mecanismo de este tipo puede servir para resguardar la independencia del Legislativo y del Judicial frente a eventuales abusos del Poder Ejecutivo. Según planteó, el problema está en equilibrar esa protección con los efectos institucionales que puede generar un fuero tan extenso.
Fuentes
Sobre esta nota. Redactada por El Notero con asistencia de inteligencia artificial, a partir de lo publicado por el medio citado. El Notero no hizo reporteo propio sobre este hecho.





