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La crisis de Ceuta queda al margen de la campaña marroquí entre consignas soberanistas y denuncias humanitarias

En Marruecos, la tensión por Ceuta y Melilla convive con un debate electoral que fue dejando de lado la disputa territorial. Al mismo tiempo, organismos y activistas ponen el foco en la situación de los migrantes y en la angustia de sus familias.

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La crisis de Ceuta atraviesa la campaña electoral en Marruecos entre expresiones de nacionalismo y una creciente preocupación por la situación de los migrantes que permanecen en la ciudad española. Según informó El País, la reivindicación sobre Ceuta y Melilla perdió centralidad a medida que se acercaron las elecciones legislativas, mientras las consecuencias humanitarias del episodio migratorio quedaron prácticamente fuera del debate político.

En ese contexto, distintos dirigentes y espacios partidarios reclamaron en las semanas previas a la campaña la soberanía marroquí sobre ambas ciudades. De acuerdo con Efe, el secretario general del Partido del Progreso y del Socialismo, Nabil Benabdelá, las definió como “ciudades marroquíes ocupadas”. También cuestionó la destrucción de una bandera de Marruecos en una protesta frente al Congreso de los Diputados en Madrid.

El País señaló además que el clima nacionalista se trasladó incluso al fútbol: hinchas del Magreb Asociación Deportiva, de Fez, exhibieron en un partido internacional una pancarta en castellano en la que reclamaban la soberanía sobre Ceuta y Melilla. Sin embargo, el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí que respondió a las acusaciones por la crisis no hizo referencia explícita a las dos ciudades.

Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos y organismos oficiales marroquíes denunciaron el trato recibido por los migrantes. La Liga Marroquí para la Defensa de los Derechos Humanos advirtió sobre un discurso de odio y xenofobia en España contra ciudadanos marroquíes, y encabezó una pequeña protesta frente a la Embajada de España en Rabat. En un informe, acusó a las autoridades españolas de haber ignorado ataques contra migrantes en Ceuta y de haber dado cobertura a grupos extremistas y dirigentes radicales.

También el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos acusó a las fuerzas de seguridad españolas de malos tratos y de brindar atención insuficiente a quienes llegaron masivamente a Ceuta. El País recordó que ese organismo ya había atribuido a la policía española la responsabilidad por al menos 23 muertes en el salto masivo a la valla de Melilla en 2022.

En paralelo, persiste la incertidumbre de muchas familias marroquíes que buscan a hijos desaparecidos cuando intentaban llegar a nado a Ceuta. Según El País, ante la Guardia Civil se presentaron al menos 200 denuncias para intentar determinar el paradero de jóvenes con los que se perdió contacto. A eso se suma el reclamo de familiares de víctimas ya identificadas e inhumadas en la ciudad española, después de que las autoridades de Rabat rechazaran recibir los cuerpos en la frontera.

La responsable del área de migraciones de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, Jadiya Inani, cuestionó que las violaciones a los derechos de los migrantes estén ausentes de la campaña. Según su testimonio, la mayoría de quienes llegaron a Ceuta sigue en condiciones muy precarias, sin refugio estable, y casi ninguno quiere volver a Marruecos por temor a interrogatorios policiales y causas judiciales.

La imagen que reciben los marroquíes sobre lo que ocurre en Ceuta fue retratada además por el semanario Tel Quel, según citó El País. La publicación describió campamentos improvisados, basura acumulada, heridas sin atender y testimonios de migrantes que comparan la ciudad con una “prisión gigante” o una “sala de espera a cielo abierto” para intentar llegar a Europa.

Fuentes

Sobre esta nota. Redactada por El Notero con asistencia de inteligencia artificial, a partir de lo publicado por el medio citado. El Notero no hizo reporteo propio sobre este hecho.

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